¿Propiedad intelectual o especulación cultural?

La intervención de la Sra. Ministra de Cultura ayer en el programa de Angels Barceló no tuvo desperdicio.

Creo recordar que en al menos dos ocasiones mencionó que la causa de cierre de las webs sería el alojamiento de contenidos sin tener derechos de explotación (nótese la tercera acepción) o contrato mercantil.

Escuchar hablar a Ministra de Cultura de explotación o comercio me pone los pelos de punta…

Lourdes me recordó que hace un par de años, al principio de esa investigación que más mal que bien trato de llevar sobre edificios para la sociedad de la información, barajaba la idea de que la cultura se tenía que acercar al ocio comercial para resultar atractiva… Ahora, donde dije digo, digo Diego.

La cultura debe hacerse libre y universal y los creadores deben ponerse a trabajar.

¿Por qué digo esta barbaridad? Porque me parece que el hecho de la plusvalía manejada sin control produce situaciones de desequilibrio y polarización que se demuestran destructivas.

No voy a vender ahora el comunismo, ni un mercado intervenido por políticas socialistas y de racionamiento. Lo que si creo, en mi humilde opinión y mis casi nulos conocimientos de economía, es que hay necesidades y hay lujos.

Y la cultura, al igual que la vivienda, debería ser tratada como una necesidad protegida por el estado o como un lujo gravado por el estado, dependiendo de las circunstancias.

Un ejemplo. ¿Quiere ud. una vivienda protegida?. Perfecto. 70m2, 3 dormitorios, dimensiones controladas y más que suficientes, y solo si Ud. y su familia cumplen una serie de requisitos. Quiere Ud. como promotor vender una vivienda de más tamaño, con pista de paddel, piscina, terraza de 15m2 y 3 cuartos de baño… el impuesto que Ud. y su comprador deberán pagar será consecuente a ese lujo.

Otro ejemplo. ¿Quiere ud. ver cine español subvencionado? Perfecto. Al menos una sesión al día será gratuitay de este modo, todos los ciudadanos recuperaremos parte de nuestra aportación a esos impuestos. ¿Que quiere Ud. como creador de cine no perder el beneficio de ni una de sus entradas? No se preocupe, podrá subir el precio de su entrada tanto como quiera, pero deberá pagar al estado una consecuente proporción de esos beneficios.

El modelo que planteo solo trata de diferenciar de forma coherente entre lujo y necesidad. Pensar que el uso de los productos culturales deba estar sometido a contratos mercantiles me parece demencial.

Rodríguez Ibarra, ese político visionario, pionero en la implantación del software libre en la administración pública que dirigía, mencionaba hace poco en El País, el sinsentido que supondría pagar a los arquitectos cada vez que uno se sentara en un parque, argumento que ya tratamos de construir nosotros hace un tiempo. La réplica de Muñoz Molina, construida sin lógica y sin argumentos merece ser leída solo para seguir entendiendo el desconcierto de los que siguen defendiendo el producto cultural y la confusión entre propiedad intelectual y propiedad material.

Una frase de Fernando Vallespín, uno de los contertulios de Angels Barceló ayer, me volvió a abrir la llaga de esa idea. Planteaba que el cobraba unos honorarios ridículos por escribir sus libros, asumo que porque una vez publicado cobraría en función de las ventas. Eso, corregidme si me equivoco, es especulación.

¿Os imagináis que los arquitectos cobrásemos un porcentaje proporcional a la venta de las viviendas de las que somos autores? Os aseguro que nuestro poder adquisitivo sería incluso más elevado que el de esos compañeros de leyenda a los que se tratada de Señor…

Por suerte, a la gran mayoría de nosotros esa idea no solo nos parece absurda si no también inmoral.

La tertulia que se produjo después, en la que las intervenciones de Fernando Berlín aclaran de forma magistral muchos conceptos es altamente recomendable y nos permite seguir hilando con otro concepto fundamental que nos ayuda en nuestra convicción en la necesidad de generar una cultura libre.

Una de las tertulianas cuyo nombre no identifico preguntaba:
“¿entonces me dices que si no me vendes un libro tengo derecho a cogerlo gratis?”

Y desde aquí nos permitimos reformular la pregunta.

¿Por vivir en España me tengo que ver privado de ver las series de TV americanas que nuestros geniales programadores de televisión nunca van a comprar?
¿Si la editorial de PAPress me dice que no va a distribuir en España Installations by Architects tenemos que pagar el sobrecoste de traérmelo de USA por Amazon?

Pensar que sin las descargas por internet nunca hubieramos descubierto Los Soprano (cuya primera temporada compramos en DVD después de haberla visto descargada) o que sin descargas no hubiera podido disfrutar de la voz en V.O. de Hiro Nakamura en Heroes porque CanalSur no emite en dual, me parece terrible.

Los productores de contenido, y no olvidemos que los arquitectos lo somos, tenemos infinidad de medios para ganarnos el pan.

Los músicos conciertos, los escritores la docencia o las conferencias, los arquitectos los proyectos o la dirección de obra… Creo que fue la propia Ministra la que interpeló a Fernando Berlín sobre si el no cobraba por intervenir en la tertulia.

Sra. Ministra, creo que eso es cobrar por trabajar, no percibir derechos de autor. Estoy casi seguro que el Sr. Berlín no cobrará ni un céntimo por cada una de las veces que nuestros lectores escucharán la tertulia en la que Ud. participó.

Por una cultura libre y por una remuneración proporcional al trabajo y su calidad.

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18 comentarios

  1. Gracias Román!
    Tú eres uno de esos ejemplos de creadores potentísimos que os ganáis el pan partiéndoos la espalda todos los días con vuestros proyectos.

    Todo nuestro ánimo para vuestro Avatar, que ese si que es tecnología y contemporaneidad y no el de Cameron…

  2. Como siempre estupendo artículo.
    Cada vez estáis más certeros en esto de los derechos de autor! La verdad es que los arquitectos somos un excelente ejemplo para entender de lo que estamos hablando. Como bien comentáis, el arquitecto no cobra más si su edificio es usado por mucha gente.
    Nuevos tiempos, toca adaptarse.

  3. De nuevo totalmente de acuerdo. Varias reflexiones:
    – ¿Cómo la presidenta de un lobby es responsable del ministerio que legisla sobre ese mismo lobby?. ¿Por qué no, de paso, ponemos al presidente del lobby del petróleo a cargo del ministerio de industria…?.
    – Dos modelos de negocio: uno caduco y obsoleto, con pérdidas, en caída libre e insostenible. Un segundo modelo que se impone por a pasos agigantados, de futuro, una mina de dinero 2.0 por explotar. ¿Adivináis cuál de estas vías de explotación económica de la cultura se impulsa desde la “ley de economía sostenible”?, Exacto, la primera de ellas.
    – En un contexto capitalista, y no duden que estamos en uno de capitalismo salvaje, nada se mueve sin un trasfondo económico más o menos evidente. El tema de la difusión cultural masiva es algo imparable porque se produce en una magnitud inmensa y global, por lo que barrunto que da dinero, y mucho. Conclusión: Las leyes podrán frenar, que no erradicar, la implantación de una realidad. Intuyo que el tema no es hacer lineas en el mar, sino ver cómo se distribuye el dinero que generan los contenidos culturales, pero la miopía del lobby, la ministra, la SGAE y su jefe en este tema es irritante.
    – En tertulias, comentarios en blogs, respuestas en los periódicos y demás pulsos de opinión veo como se pone la profesión de arquitecto como ejemplo de creación cultural con beneficio acotado en la cuantía y en el tiempo. Por lo menos se acurdan de nosotros de vez en cuando. Aprovechando el tirón del lobby podríamos hablar con Ludevic y montar la SGArqE, y cobrar derechos de autor cuando se haga un uso lucrativo de nuestras obras….
    Perdón por la extensión, pero lo bueno de vuestros posts es que espoleáis la opinión y el debate, aunque sea de autoafirmación en lo evidente.
    Saludos y a seguir así….

  4. Hola Estani! Las parrafadas aquí siempre son bienvenidas!

    Pero no estoy de acuerdo en tu última propuesta. Cobrar por trabajar. Vivir de las rentas no es para nosotros…

    La gran mayoría de nuestro trabajo está publicado bajo licencia CC by-nc-sa. De las fotos por ejemplo, permitimos que se haga ese uso de las versiones en baja calidad. Las versiones en alta las ponemos a la venta (aunque aun no hemos vendido ninguna) pero si lo hacemos no creo que nunca lo hagamos en base a porcentajes, lo venderemos a un precio lógico y que su comprador la use como se acuerde en la venta…

  5. Hola, voy a meter el dedo en la llaga…. Soy arquitecto y veo que se nos pone (a los arquitectos) como ejemplo en esta “pelea” sobre los derechos de autor y estimo que eso es confundir la velocidad con el tocino…

    Dejo algunas reflexiones:

    Los arquitectos recibimos el encargo (proyecto) de un CLIENTE y por realizarlo recibimos unos honorarios. Lógico.
    ¿Quién es el CLIENTE que le encarga y le PAGA los honorarios a un “creador de cultura”? (Entiéndase por “creador de cultura” aquel que compone una canción, una melodía, escribe una poesía, una novela, graba una película, graba un disco, etc…)

    Es raro el caso, pero a mí me ha pasado: Realizo un proyecto de viviendas en un solar y el cliente me lo paga. Hasta aquí normal. Luego el mismo cliente compra el solar adyacente de idénticas características al anterior y quiere construir el proyecto anterior, el cual ya había pagado, en este solar. ¿Qué hago? ¿Le cobro solamente la dirección de obra?

    Un cliente me encarga un hotel. Yo hago y cobro el proyecto. El cliente realiza una inversión en el proyecto y en su construcción. Yo realizo una magnífica obra. Obviamente he creado cultura. ¿Qué hacemos? ¿Dejamos que el cliente que ha realizado una inversión millonaria, se lucre con el hotel y le cobre un dinero a cada turista que quiera dormir en él? ¿O consideramos que el hotel es un bien cultural y que todo el mundo tiene derecho a dormir en él por la “patilla”?

    ¿Cual es la diferencia entre el empresario hotelero anterior y la productora que se gasta varios millones de euros en directores, cámaras, actores, efectos especiales… y ahora quiere recuperar su inversión vendiendo su película a todo el que la quiera ver?

    Los derechos de autor son una consecuencia de la propiedad intelectual. Los arquitectos tenemos la propiedad intelectual de nuestro planos, dibujos, maquetas… ¿Abolimos la propiedad intelectual?

    A ver que pensáis…
    Saludos

  6. Hola Antonio Luis! Te contesto aquí para mantener el debate “en portada”.

    El caso concreto de las viviendas es un ejemplo estupendo, y no seré yo el que califique tu actitud (no dices si has cobrado o no), pero si para que la segunda obra se haya podido construir solo has tenido que modificar las cartelas y llevar el segundo tocho de papeles al ayuntamiento para licencia, yo “creo” que no sería capaz de cobrar los mismo honorarios que por el primer proyecto, no creo que llegase a aplicar ni tan siquiera los coeficientes de minoración por repetición que especifican los colegios. Eso si, la dirección de obra de dos obras es igual a la dirección de obra de una multiplicada por dos… o sea que doble de honorarios.

    Y creo que en el ejemplo del hotel confundes términos. El dueño del hotel debe cobrar, por supuesto y ahora me explico, pero según tu lógica, el que deberías cobrar eres tú porque eres el autor de esa obra cultural… El dueño del hotel no cobra por el uso de ese edificio, cobra por el uso de ese edificio y por la seguridad y por tener una habitación para ti solo y por que te agan la habitación… cobra por su “trabajo” no solo por la plusvalía que su inversión inicial genera.

    Sigo pensando que la propiedad intelectual no tiene nada que ver con los derechos de autor, y si os fijáis en inglés se llaman “royalties” un arcaismo derivado de las prerrogativas de los soberanos…

  7. Cuando compras un libro, por ejemplo, lo que estás pagando mayoritariamente es el papel (con sus impuestos y beneficio industrial incluido). Sólo una pequeña parte, la recibe el autor por sus derechos. En cualquier caso el autor podría vender los derechos de reproducción y explotación por una cuantía fija a la editorial y que sea esta la que asuma el riesgo. Si la editorial vende pocos libros se arruina, si vende muchos se enriquece.
    Los derechos de autor es una manera de proteger la propiedad intelectual e impedir que alguien se lucre con la venta del libro anterior sin haber realizado la inversión de pagarle al autor.

    En cualquier caso yo como arquitecto tengo la posibilidad de acordar con el empresario hotelero unos honorarios fijos por mi proyecto o ir a “comisión” con la rentabilidad que él le saque a mi proyecto. O cobro antes o cobro después. El escritor de un libro no cobra antes. Pues tendrá que cobrar después. Insisto ¿Quién le paga por su trabajo?

    Aunque los derechos de autor van mucho más allá de establecer una pequeña “comisión” por libro que se venda.

    Saludos

  8. Del precio de venta de la edificación el procentaje que significan nuestros honorarios es absurdo…

    … Si la editorial vende pocos libros se arruina, si vende muchos se enriquece.
    Creo que esto se llama especular… puede salir mal o puede salir muy bien… como todo depende del mercado la remuneración justa no aparece por ningún lado.

    Los derechos de autor es una manera de proteger la propiedad intelectual e impedir que alguien se lucre con la venta del libro anterior sin haber realizado la inversión de pagarle al autor.
    La propiedad intelectual está protegida por ley, evidentemente nadie debe lucrarse con el trabajo de los demás, compartir cultura no implica lucro. Para proteger a los autores existen los contratos mercantiles, no los royalties

    ¿Conoces algún arquitecto (que no sea promotor) que haya trabajado a comisión? ¿Si el modelo no sirve para nosotros porque sirve para otras profesiones creativas?

    El escritor si puede cobrar antes, igual que nosotros cuando conseguimos una provisión de fondos y cuando cobramos por entregar el proyecto y cuando cobramos parcialmente al firmar certificaciones que evidencian que la obra avanza y que hemos hecho nuestro trabajo… Cobrar por trabajo no por plusvalía.

    Pequeña comisión multiplicada por 100.000 ejemplares= €€€€€€€ ¿no? Especulación…

    Fantástico el debate Antonio Luis…

  9. Veo que el tema se está liando… No sé si están claros en qué consisten los derechos de autor, así que os dejo en que consisten los derechos de autor según la legislación española. Propongo que los leáis y que especifiquéis con que apartado no estáis de acuerdo y como lo modificaríais…

    Existen dos tipos de derechos de autor, los morales y los patrimoniales o de explotación.

    Los derechos morales corresponden al autor de la obra y son irrenunciables e inalienables, por lo que no se pueden ceder ni renunciar a ellos. La vigente Ley de Propiedad Intelectual española reconoce al autor los siguientes:

    1. Decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma.

    2. Determinar si tal divulgación ha de hacerse con su nombre, bajo seudónimo o signo, o anónimamente.

    3. Exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra (paternidad de la obra).

    4. Exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación (integridad de la obra).

    5. Modificar la obra respetando los derechos adquiridos por terceros y las exigencias de protección de bienes de interés cultural.

    6. Retirar la obra del comercio, por cambio de sus convicciones intelectuales o morales, previa indemnización de daños y perjuicios a los titulares de derechos de explotación (posteriormente, si el autor decide reemprender la explotación de su obra, deberá ofrecer preferentemente los correspondientes derechos al anterior titular de los mismos y en condiciones razonablemente similares a las originarias).

    7. Acceder al ejemplar único o raro de la obra, cuando se halle en poder de otro, a fin de ejercitar el derecho de divulgación o cualquier otro que le corresponda (este derecho no permitirá exigir el desplazamiento de la obra, y el acceso a la misma se llevará a efecto en el lugar y forma que ocasionen menos incomodidades al poseedor, al que se indemnizará, en su caso, por los daños y perjuicios que se le irroguen).

    Los derechos patrimoniales o de explotación facultan al autor a decidir sobre el uso de su obra, que no podrá llevarse a cabo sin su autorización, salvo en determinados casos previstos en la vigente Ley de Propiedad Intelectual española, que se conocen como límites o excepciones. Estos derechos de explotación, que pueden cederse a terceros, son, según la Ley de Propiedad Intelectual:

    1. Reproducción: acto de fijación de la obra en un medio que permita su comunicación y la obtención de copias de todo o parte de ella.

    2. Distribución: acto de puesta a disposición del publico del original o copias de la obra mediante su venta, alquiler, préstamo o cualquier otra forma.

    3. Comunicación pública: acto por el cual una pluralidad de personas pueda tener acceso a la obra sin previa distribución de ejemplares a cada una de ellas.

    4. Transformación: acto de traducción, adaptación y cualquier otra modificación de una obra en su forma de la que se derive una obra diferente. En el caso de las bases de datos, se considera transformación su reordenación.

    La Ley también reconoce otros derechos de carácter patrimonial a los autores:

    1. Derecho de remuneración por copia privada: la reproducción de una obra (divulgada en forma de libros o publicaciones asimiladas, entre otras, excepto los programas de ordenador) realizada exclusivamente para uso privado del copista, mediante aparatos o instrumentos técnicos no tipográficos, originará una remuneración equitativa y única a favor de sus titulares de derechos de estas creaciones. Esta reproducción no tiene que contar con la autorización previa de sus titulares para su realización.

    La remuneración compensatoria por copia privada se determinará para cada tipo de obra en función de los equipos, aparatos y materiales idóneos para realizar su reproducción. Debe ser abonada obligatoriamente por los fabricantes e importadores de estos instrumentos, y recaudada y repartida por las entidades de gestión.

    Las copias para uso privado son las que se efectúan en el ámbito doméstico, sin fin lucrativo, ni uso colectivo ni se distribuyen mediante precio.

    2. Colecciones escogidas u obras completas: la cesión de los derechos de explotación sobre sus obras no impedirá al autor publicarlas reunidas en colección escogida o completa.

    3. Derecho de participación: los autores de obras plásticas tendrán que percibir del vendedor de su obra una participación del 3% en el precio de toda reventa que se haga de la misma, siempre que su precio sea igual o superior a 1.803,036 euros.

  10. Ay! Esperábamos debate intelectual, no legal, no somos legisladores, pero es evidente que una gran parte de la justicia y de la ley no tiene en cuenta la red y sus comportamientos y potencias específicas.

    No defendemos un comportamiento anárquico y desregulado, pero está calro que un cambio es a totalmente necesario.

  11. Es que para que exista un debate intelectual, ante todo tiene que tener fundamento. En este caso es legal, que le vamos a ser, cuando hablemos del sexo de los ángeles los fundamentos serán otros…

    Además, personalmente me gustan poco las leyes y creo que se debe sobre todo a mi ignorancia de ellas (como todo en la vida, para que te guste algo tienes que conocerlo…). En cuanto profundizas un poco en ellas, te das cuenta de que son el resultado del mayor debate intelectual, ético y moral, pues son las “reglas de juego” que lo desarrollan y provocan. Son la raíz, la fuente. Y en definitiva, si queremos que algo cambie, lo que tenemos que hacer es modificarlas.

    Lo que no es muy “intelectual” es aceptar la propiedad intelectual que tiene un autor sobre su obra y negarle la posibilidad de que se lucre con ello, cuando los demás agentes obtienen un lucro con la misma.

    Personalmente, comparto bastante la legislación en este tema a excepción de los últimos puntos:

    1- Derecho de remuneración por copia privada.
    Estoy en contra. Si el autor me vende un libro, lo que está haciendo es cobrarme para que yo tenga acceso y uso a su contenido, por tanto, si decido realizar una copia privada para proteger mi inversión, no entiendo por qué el autor tiene que recibir una compensación remunerada. Este punto tiene muchísima transcendencia, pues de su aplicación nace el conocido CANON. Hay quien cree que el canon se ha establecido como compensación de la piratería, lo que demuestra su ignorancia en este tema.

    2. Colecciones escogidas u obras completas.
    Tampoco estoy de acuerdo con este punto. Si un autor cede los derechos de explotación de su obra, que se lo piense bien y se atenga a sus consecuencias. Pues entiendo que el poseedor de los derechos de explotación ve perjudicada su inversión al aparecer dicha obra formando parte de otro todo, que vuelve a generar otros derechos de explotación.

    3. Derecho de participación.
    Este es el más “cachondo”. Resulta que si creo una obra de arte, supongamos que sea un cuadro y consigo venderlo por un “pastizal” a un inversor, cada vez que se venda, me tienen que dar un 3% del valor de reventa! Entiendo que si alguien paga una millonada por ese cuadro, el sabrá que tipo de inversión está haciendo, así que si luego la obra se revaloriza y le saca una plusvalía pues para él. Lo más “acojonante” es que si la obra pierde valor y decide mal-venderla, además de acordase de “los padres del artista”, también tiene que darle el 3% del valor de la reventa…. “pa flipar”.

    Que conste que no me parece bien que alguien pueda ganar miles de millones por escribir una canción en una tarde o una semana. Como dato: hay canciones que le generan a sus autores más de 1000 Euros diarios (si! Todos los días!) por los derechos de autor. Tampoco me parece bien que un jugador de futbol, de tenis, de golf… o un piloto de lo que sea gane una millonada al año o al día.
    Pero hay que tener en cuenta que estos casos son muy puntuales y la mayoría de la gente que se dedica a la música, a escribir libros, a hacer fotos, pintar cuadros…los derechos de autor sólo le dan para vivir y en más casos ni eso.

    No olvidemos que estamos en una sociedad capitalista y de libre mercado donde los honorarios son libres. Cuando queráis podemos pedir a gritos una sociedad socialista donde todos cobremos lo mismo por nuestro trabajo, tanto un arquitecto como un obrero.
    Si un arquitecto puede cobrar lo que quiera (tristemente lo que pueda…) por hacer un proyecto, no entiendo por qué un escritor no puede pedir lo que quiera por su obra (de ahí a que se lo den…).
    En fin, si seguimos teniendo envidia de esos autores que se vuelven millonarios por componer una canción, siempre nos queda la esperanza de hacer lo mismo que ellos y pasar a mejor vida….

    Saludos

  12. Esas leyes no pudieron tener en cuenta el contexto generado por la capacidad de difusión de internet, al igual que ni podían concebir el concepto de “cultura libre”.

    Aparte, tu “acuerdo parcial” creo que evidencia incongruencias. ¿Estás de acuerdo en que se paguen derechos de autor pero no te parece bien que esos royalties lleguen a cifras millonarias? O jugamos todo o embarcamos el balón… es una consecuencia necesaria.

    Y respecto a la remuneración del trabajo, es un poco demagógico ¿no? Antes aclaré que no defiendo el comunismo ni nada parecido, a cada cual su pan por su trabajo… además por suerte o por desgracia, muchos obreros cobran más que algún arquitecto que conozco en profundidad…

    No creo que sea la envidia el problema, pero sin duda es la avaricia. Si todos nos conformáramos con nuestra justa recompensa otro gallo nos cantaba.

    Y como sigues comparando escritores y arquitectos. ¿Conoces algún arquitecto que cobre royalties? (Gehry creo que lo hace de Bilbao pero no se si es leyenda urbana…)

  13. Me gustaría saber cual es la definición del concepto de “cultura libre”.

    La última modificación de la Ley de Propiedad Intelectual, que regula los Derechos de Autor (aunque te empeñes en que una cosa no tiene que ver con la otra), es del año 96. Ya existía Internet y también queda regulada la comunicación de contenidos por dichos medios.

    Y ojo, aquí en España no se ha condenado a nadie por pasarle a otro una “canción” (léase obra con derechos de autor) de manera altruista. Eso no está tipificado como delito. Lo que si tiene pena es la piratería, que es cuando por pasarle a otro una “canción” recibes a cambio un lucro.
    Hoy en día existen algunas web de descargas que son “legales” (tal vez no sea esta la palabra más apropiada desde un punto de vista jurídico…) en el sentido que son denunciadas y los jueces no ven delito en lo que están haciendo por lo que no las cierran. Esto es lo que se quiere evitar con la nueva Ley de Economía Sostenible. Donde pretenden crear una comisión que ante la duda de la legalidad o no de una web pueda cerrarla rápidamente de manera cautelar y que posteriormente decida un juez si era o no era delito.(Y dada como está la Justicia en este País, sería mas tarde que temprano…) De esta manera se estarían saltando el Estado de Derecho.

    Si me interpretas bien, veras que no hay incongruencias en lo que digo. Intentaré explicarme mejor. He dicho que no me parece bien, es decir, que no me gusta que exista un enriquecimiento desorbitado en algunos casos (Válido para cualquier personaje, ya sea autor, político, monarca…). Lo cual no quita para que vea correcta la existencia de los derechos de autor. En cualquier caso no tiene por qué afectar a ley que regula los derechos de autor y se podría resolver con la Ley Tributaria.

    La verdad es que sería maravilloso un mundo en que cada cual tenga su justa recompensa por su trabajo. Pero… quién sería el encargado en ese mundo de establecer la “justa recompensa” que se merece cada uno????

    Por último, concretar que aquí en España, a los arquitectos sólo se nos reconoce la Propiedad Intelectual de: (textualmente) “…proyectos, planos, maquetas y diseños de obras arquitectónicas…” pero no de nuestra obra acabada (es decir: la Edificación). (En otros países la cosa cambia…). Por tanto sólo tenemos derechos de autor sobre nuestros proyectos, planos, maquetas…. Y por tanto podemos cobrarlos si queremos.
    Y pasa como en todo, cuando uno tiene poco “Nombre” hasta paga de su bolsillo para que te publiquen tus planos en cualquier medio. Si ese arquitecto es de las pocas “vacas sagradas” del panorama nacional o internacional, ten por seguro que cobra en concepto de derechos de autor cuando salen sus planos en revistas y salen sus maquetas en exposiciones.
    Y los arquitectos también nos podemos dedicar a otros menesteres… Acaso crees que los arquitectos de renombre se ponen a diseñar muebles, lámparas, picaportes y otros tipos de enseres sin cobrar Derechos de Autor?? No seamos ingenuos.

    Saludos.

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