Una de champiñones… O de por que Metropol Parasol nos causa desazón…

Alguno que otro nos calificará de catetos, retrógrados, conservacionistas, ignorantes o cualquier otra lindeza cuando tratemos de hacer esta pequeña crítica de uno de los dos proyectos estrella de nuestra queridísima ciudad, pero pese a esta enorme posibilidad, hay temas ya que no podemos, como profesionales que también intentamos ser de la arquitectura, callarnos por más tiempo.

El proyecto de Metropol Parasol me provoca desazón.

¿Y quién soy yo para sentirme así por un proyecto de varios millones de euros de presupuesto, elegido entre decenas de otros proyectos presentados por profesionales de reconocida solvencia (entre los que no estaba arquitextonica, aunque Lourdes tuvo la suerte de colaborar en el proyecto que presentó Ignacio Capitán)?

Pues para contestar esa pregunta nos vamos a limitar a enumerar los hechos.

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Me provocan desazón esas escaleras talla imperio que sin duda se convertirán en unas escaleras de El Salvador a escala metropolitana… Pero que desperdician la oportunidad de ser verdaderamente espacio urbano…

También me inquieta que la fundación Holcim premiara como sostenible un proyecto con esa cantidad de hormigón in-situ… ¡uy perdón! no me había dado cuenta de que Holcim es una empresa cementera….

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También me desasosiega ese extraño color que todo lo recubre. Comentábamos con algunos compañeros la posibilidad de que fuera solo un revestimiento provisional para proteger esa extraorinaria madera de pino que se había traido de remotos paises por su extraordinaria calidad…

Pero no. Recordamos la franqueza del estudio autor de la propuesta cuyas imágenes estaban teñidas de ese tono beige-sepia que a los sevillanos tanto nos gusta porque nos recuerda las fotos antiguas… No había ni pizca de floclorismo, era nada más y nada menos que el tono final del revestimiento de la madera.

¿Será que no es tan fantástica y hay que forrarla? ¿Por qué me recuerda tanto a esos fantásticos sofás de terciopelo carísimos que algunas familias de rancio abolengo conservan en el salón enfundados en un maravilloso hule transparente?

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Pero no podía acabar aquí mi incomodidad de espíritu cuando en mis andanzas de los Viernes por el entorno de la fantástica obra, tengo la oportunidad de ver detalles de construcción como el que podéis apreciar más arriba.
En la ejecución de esta maravilla de la técnica, personal de la empresa constructora se afana como puede en encajar, aunque se destrozen en el intento,piezas de encofrados perdidos dignas de un rompecabezas de escala descomunal.

Se resuelven superficies de doble curvatura de alta complejidad con piezas de corchopán, mallazo electrosoldado, que además destroza el encofrado bajo él, y cercados de ladrillo cerámico para contener el vertido del hormigón…

Disculpadme la cortedad de miras, pero de verdad que por más que lo intento, cada vez que paso por delante tengo que irme a desayunar al Alcázares para que me entre el cuerpo en caja

Actualización:
Y se me olvidaba una de las últimas noticias… después de los diversos recálculos que la estructura ha necesitado, ahora dicen que se han quedado sin materia prima… como decíamos en nuestros tiempos de arquitectos explotados en un estudio de cuyo nombre no quiero acordarme…

más madeeeera

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7 comentarios

  1. En mi opinión, uno de los principales fallos del proyecto es que eleva el espacio público a una cota muy superior con respecto de las calles adyacentes. De esta manera no se consigue continuidad espacial ni visual en toda la zona de la Encarnación. Un aspecto primordial en el proyecto sabería ser el integrar las dos orillas de la calle Imagen en un mismo conjunto en el que se resuelva el complejo entramado de calles que desembocan en la Encarnación. Con este proyecto las calles laterales se convierten en callejones estrechos desde los cuales poder entrar a los puestos comerciales. Parece que se favorece más que el acceso a los puestos de consumo sea fácil (a nivel de calle) mientras el espacio público situado en cubierta pierde su capacidad de ser un lugar de tránsito y de conexión con su entorno.

  2. Estoy bastante de acuerdo con lo que comentas. El color del revestimiento de la madera me preocupa porque no puedo evitar acordarme del pavimento de la alameda, que tantísimo se prometió a nivel político que no perdería sus características y que ya vemos todos como ha acabado la banda de rodadura de los autobuses, totalmente negra. Y me da mí la sensación que aquí va acabar todo bastante oscurito, no sé, espero sinceramente equivocarme, pero es que el beige nunca fue mi favorito.
    En cuanto a la manera de hacer las cosas, lo cierto es que la presión de los plazos acaba haciendo estragos, y delegar la responsabilidad de la ejecución de las obras cuando son tan grandes, son más un salto de fe para el técnico redactor que una cuestión de confianza en la solvencia y profesionalidad de la promotora/constructora.

  3. No es chovinismo, pero creo que hay arquitectos nacionales a patadas que hubieran hecho proyectos mucho más interesantes que el actual.

    Aparte, y como me remarcaba un compañero el otro día, Jurgen Mayer construye muy bien… cuando le dejan…

  4. Creo q es el típico proyecto de se cuela cuando una ciudad esta harta de ser criticada como provinciana. El proyecto me parece horrible.

  5. Este fin de semana estuve en un curso impartido por un técnico de Sacyr que se estuvo llenando la boca con adjetivos, sobre el proyecto de la Encarnación, como sostenible. Decía a los alumnos que todo era de madera y , claro, tuvimos que corregirle. Pero claro que nos daba la sensación que para el sostenible era simplemente lo que no se caía.

    Nos gustaría comentar que nosotros estudiamos el presentarnos a este concurso, incluso fuimos a ver el lugar de actuación y estudiamos las bases. En mis recuerdos el concurso se llamaba “plaza de la Encarnación” y no “edificio de la Encarnación” (acabo de buscar la web del concurso: http://www.sevilla.org/encarnacion/esp/inicio.html y veo que mis recuerdos me engañan ). Finalmente no nos presentamos pero, estudiamos las propuestas ganadoras en cada fase como ejercicio de aprendizaje interesante, ya que aunque no presentamos propuesta alguna, el haberlo estudiado previamente nos hacía comprender mejor las propuestas. La propuesta elegida finalmente nos pareció, en su día, como poco, sorprendente. Dado que la mayoría de propuestas buscaban recuperar un espació público para la ciudad en una zona, bastante colmatada, que quizá necesitaba de un espacio amplio para respirar (me pregunto que pensarán los habitantes de los edificios existentes frente a los champiñones del hecho de que les hayan quitado las vistas y reducido la luz que entra por sus ventanas). Entre las propuestas ganadoras, en su día, destacaba, por su arrojo, la “pista optimista” de Manuel Ocaña, que proponía la gestión de un espacio público en lugar de su construcción física.
    He vuelto a ir en alguna ocasión por Sevilla y siempre que me he acercado a la Encarnación ºme ha sorprendido la falta de parecido entre la obra y el proyecto presentado. Habrá que esperar a su finalización para opinar con conocimiento de causa pero…. ahora mismo parece un armatoste innecesario, más aún en los tiempos que corren .

  6. El proyecto de las setas de la encarnación es un mamotreto insensible con el lugar, un artificio innecesario en un entorno colmatado que necesitaba otra cosa.
    Aún me lamento cada vez que paseo por las obras y veo ese “muro” de escalones y más escalones y esas setas que parecen traidas de los cacharritos de la calle del infierno…
    Nosotros sí presentamos una propuesta al concurso(“Nube” era su lema)que apostaba por construir un edificio de uso cultural en el aire(sobre esbeltísimos pilares) para dar sombra a una plaza que dejábamos totalmente libre y con acceso a los restos arqueológicos que allí se hallaron. El mercado lo ubicábamos al otro lado de la plaza que divide la calle Imagen, con frente a la Iglesia de Bellas Artes. Era un proyecto que nos ilusionaba mucho y en el que trabajamos más que en ningún otro(casi 2 meses), pero no hubo suerte (una vez más…)

  7. Yo sinceramente no entiendo el proyecto. Tampoco entiendo las virtudes que han visto los señores del jurado en esta orgía de formas sinuosas sin sentido. No creo que el proyecto potencie el caracter urbano y social de este espacio. La escala de las setas no creo que sea la más adecuada, ni tampoco le veo la lógica a la operación de elevar el espacio público por encima de la cota de la calle. Creo que contradice la génesis de este espacio urbano y a su vez crea barreras visuales y arquitectónicas innecesarias. No me gustó en la fase de concurso y mucho menos ahora.

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