Hasta para copiar hay que saber.

Lo primero, una disculpa anticipada por si en un futuro, próximo o lejano, copiamos. Pero, de momento, creo, podemos decir que no hemos copiado.

Hemos reinterpretado, estudiado, reestructurado, reescrito, adaptado, aprendido de otras obras y proyectos mucho mejores que los nuestros y hemos practicado muchas, por no decir todas, de las otras formas de ingestión-digestión-excreción de información relativa o relacionada con el diseño y la arquitectura.

El que no hace suyo lo que estudia sólo puede ser una serie de cosas: un engreído, un inconsciente, un inútil o todo lo anterior. Nuestra actitud con respecto al trabajo de otros compañeros, como digo siempre mejor que el nuestro, es la de estudiar y tratar de aportar algo más a ese trabajo.

Y es que hasta para copiar hay que saber.

Dada mi condición de docente me he enfrentado en alguna ocasión a intentos de copia, provocados, que no justificados por la situación de: o le entrego algo a Miguel o me funde.

Son sólo intentos porque los he pillado. A las copias flagrantes no me he enfrentado porque me las han colado. Por suerte, con el paso del tiempo estos intentos se reducen y eso implica o que cada vez estudio menos (cosa poco probable) o que cada vez mis alumnos tienen más capacidad de producción de productos propios una vez digerido lo que estudian.

Cuando he cazado a los copiotas el procedimiento sancionador ha sido siempre el mismo:

Disfrazarme de juez moralista/paternal y confrontarles en privado la situación. Siempre la han negado en primera instancia, la vergüenza da una convicción en la mentira muy poderosa.

Explicarles cómo han traicionado la confianza que en ellos deposito, cómo han faltado al respeto a todos sus compañeros al tratar de atajar sus obligaciones haciendo trampas y cómo han sentado las bases de su futura práctica profesional al caer en uno de los actos más deplorables como es la apropiación indebida de un trabajo que no es propio.

Tratar de hacerles ver que es preferible no entregar y mantener la dignidad que entregar y arrastrar ese peso en la conciencia durante mucho tiempo. Si no se tiene conciencia es evidente que ese peso es más que volátil.

Suspenderlos fulminantemente sin mayor explicación ni relevancia pública, pasando a tratarlos en la siguiente evaluación como si no hubiera ocurrido absolutamente nada.

Huelga decir que en tanto que usamos licencias copyleft en nuestros trabajos, nos encantaría que compañeros nos copiaran nuestros proyectos, no habría mayor halago. Aunque también es obvio que en caso de resultar ganadores de algo nos encantaría que lo celebraran con nosotros.

En este artículo vamos, sin que sirva de precedente, a cerrar las opiniones de los lectores. Esta opinión es personal e intransferible y en ningún caso pretendemos generar debate.

Como dijimos, para recibir quejas hay otros oídos y no seremos nosotros los que tiremos ni la primera ni ninguna piedra.