Envuelto para regalo

Como un regalo. Cuando el espacio se trata como un regalo, la arquitectura solo puede salir así.

De papel de envolver, del que anticipa el regalo que hay dentro, de papel del que uno se desprende cuando ya ha cumplido su función pero que luego recoge y pliega con mimo por que sabe que seguirá siendo útil.

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Así es el proyecto para el Museo de la Cuchillería en Albacete, de Miguel Hernández Valencia, Esther López Martín, Juliane Potter y Francisco José Domínguez Saborido. La envoltura de un espacio privilegiado, con pocos pero precisos pliegues de una materialidad que aún no se hace dura pero a la que se le adivina quiás un exceso de contundencia.

Una intervención breve, incluso elemental, pero que en ese carecer de frivolidades es capaz de mejorar las cualidades del espacio que construye.

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Plantea dudas, inquietudes que hacen de este un proyecto de los que deseamos ver construidos, para ensañarnos con él, para destriparlo con saña y envidia malsana. Pero me temo que hay demasiado oficio detrás de este concurso de cartón y plastiquillos como para permitir este ensañamiento.

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Aunque la escala de las relaciones que el edificio provoca con su espacio público inmediato nos produzcan algo de recelo, ciertos detalles, como el diseño del mobiliario en la intervención en la Casa del Hortelano, ya ejecutada, hacen que tengamos algo más que confianza en la ejecución de la segunda fase de este museo.

Panel 1, panel 2, panel 3, y
panel 4

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16 comentarios

  1. viendo los paneles, me ha gustado mucho el uso que se hace en ellos del espacio blanco -del vacío, que además tiene mucho que ver con la propuesta. Como decía el anuncio, el lujo está en el espacio, lujo que solo se puede permitir una oferta con calidad ; )

  2. Es un proyecto precioso, audaz en la forma de trabajar el espacios yendo del volumen al plano y viceversa. El espacio se acota pero no se encierra. Estoy segura de que bien construido el proyecto va a ganar. Espero poder verlo pronto, en qué fase están?.

  3. Arquitectura de minimos próvida de espacios inteligentes. Una sola duda me surge: la escala del proyecto en relación a su entorno. ¿Casa de muñecas tal vez?… no se lee muy bien en los paneles.

  4. la indefinición de una maqueta en cuanto a materiales, estructura, detalles constructivos permite que uno la imagine como quiera? yo imagino este edificio petreo y cristalino, duro pero maleable: de vidrio y hormigon. Como unstudio en la casa moebius, antes de los plastiquillos de colores.

    Me pregunto como la imaginais vosotros, sería muy distinto a enfoscado y pintado, como los volúmenes lúminosos de un Siza virtuoso y amable, más distinto aún con estructura y revestimiento metálico y el uso de color como las primeras villas de un gamberrete Koolhaas…

  5. Dadles tiempo. Solo os anticipo un extracto de sus palabras

    la piel que envuelve el nuevo edificio, debe ser algo blando, ligero, más cercano al mundo de los árboles de la plaza-jardín que a lo pétreo de la catedral. El edificio debería comportarse como un ‘árbol’ más, cobijo de sombra para hombre

  6. hay algo que me chirria en el proyecto, es ese espacio entre la ropa y la piel, creo… parece que el edificio se va a romper

  7. Miguel, no exactamente emocionante, quizás inquietante… lo único que me molesta es que parece que rompe con esa idea de continuidad entre la antigua casa del hortelano y el nuevo museo, o entre el museo y la plaza.

    En qué quedamos, cortado o continuo?

  8. por cierto, me parece genial esto de que pongais los proyectos y concursos a debate público! fijate que los que van por ahora (cultivos urbanos, pangea y cuchilleria) estan entre los articulos mas comentados…

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