El secreto en Antena3, otra visión distorsionada de los arquitectos

Hace poco fue el artículo de el diario El País, del que ya hablamos suficiente y que ha levantado ampollas. La última fue la cara de pez que se me quedó ayer al ver a Joaquín Torres, titular del estudio A-Cero, en un anuncio del nuevo programa de Antena3, El Secreto.

Un reality en el que un personaje muy rico, se desprende de todo para infiltrarse de incógnito en una realidad pobre o desgraciada y ejercer desde dentro y en secreto una buena acción.

¿Tiene que ser este señor el que lleve el nombre de la profesión a los medios?

Si hablamos de altruismo para con la sociedad, ¿por qué no echarmos cuentas de las horas que los arquitectos regalamos cuando hacemos concursos sin remuneración ninguna?

Cuando hablamos de arquitectos ricos, ¿por qué no hablamos de esa enorme cantidad de arquitectos que están teniendo que cerrar el estudio porque no hay ni una licencia de apertura que llevarse a la boca?.

Cuando hablamos de acción social, ¿por qué no hablamos de arquitectura y compromiso social y de la cantidad de tiempo que llevan trabajando?, o, incluso, ¿por qué de Santi Cirugeda cuando interviene en As Rañas?.

¡Líbreme de pensar mal del Sr. Torres! Tiene todo el derecho del mundo a ganarse la vida como desee y pueda. Otra cosa es que ahora se vaya de misiones habiendo afirmado antes en otro programa como “Vidas Anónimas” que ellos, en su estudio, no aceptan proyectos pequeños (no quiero equivocarme con cifras, pero, con esos proyectos pequeños, más de uno comíamos una buena temporada). Congruencia asintótica llamaría yo a esto. Los argumentos convergen, pero en el infinito.

Los profesionales de la arquitectura, y los que tratamos de serlo, y la propia arquitectura está pasando una de desconexión de la realidad casi total.

Nosotros, los arquitectos, seguimos metidos en nuestro mundo, con nuestra carga de problemas y de soluciones ideales (no idealistas e irreales, si no generadas como ideas prácticas), hablando nuestro propio lenguaje que a la mayoría de nuestros cohabitantes suena algo así como marciano profundo.

Mientras, los medios de comunicación nos siguen haciendo la cama con programas como este o como el otro fantástico de Esta casa era una ruina, en la que no aparecía un arquitecto ni para estorbar…

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6 comentarios

  1. Me parece bien cuanto expresas. Pero ya está bien de aparecer como víctimas, que si no hay una licencia que llevarse a la boca,…patatin, patatan.
    ¿Nadie recuerda el cuento de la hormiga y la cigarra? Pues cuando hay encargos y sobre todo ingresos, hay que acordarse de la hormiga.

    Un saludo.
    PD: Miguel te vi en Madrid, te sorprendió saber que se habían fletado 8 autobuses de estudiantes de Granada, eh?

  2. Primero, no vi el programa, por higiene más que nada, y porque no veo la televisión hace tiempo.

    Segundo, le preguntaron al señor Torres si se hizo rico con la arquitectura? O el sr. Torres siempre fué rico y después se hizo arquitecto?

    Un saludo y felicidades por la web

  3. Je,je, aquí estoy, una noche de sábado de agosto, aliñadito trabajando. Y me encuentro en televisión un reportaje (supongo que en diferido, como todo lo que veo en la tele) de Vidas Anónimas en el que sale el estudio Acero (Joaquín Torres).

    700 m.solamente, uy, nosotros no hacemos eso, sssabes…

    Pero qué coño haces Miguel, hablando de Bolonia. Puñetera profesión de pardillos.

    Estamos embarassados, dice el colega…tengo tendencia al negro…es superdesssssagradable la diressión de obra…estoy hasiendo rascasielos en forma de pez en Dubai…

    Que no te enteras Miguel…que hay que ir a la playa en Yate…

    Un saludo

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