Derechos de autor…¿derechos de qué?

Hablar, a estas alturas de la película, sobre los derechos de autor en internet resulta hasta antiguo, pero me parece relevante por una serie de cuestiones de fondo que se plantean al reflexionar sobre este tema y que a los arquitectos nos atañen de una forma especial.

Una situación hipotética:

¿Os imagináis que el propietario de un hotel nos pagase derechos de autor por el lucro que tiene en su actividad? ¿Por qué no debería pagar a los arquitectos que han proyectado su edificio? ¿Os imagináis que la policia os detuviera por compartir vuestra casa con amigos a los que permitís convivir con vosotros? ¿os imagináis que los arquitectos recibiéramos una parte porcentual del precio de mercado de los edificios?

¿A que a todos nos resultan inconcebibles esas posibilidades?

Los arquitectos hacemos arquitectura. Los artistas musicales hacen música.
Los arquitectos no construimos. Los artistas musicales no fabrican discos.
Usando la arquitectura se construyen edificios. Usando la música se fabrican discos.
Los edificios se habitan en repetidas ocasiones. Los discos se escuchan en repetidas ocasiones.
En ocasiones especiales se invita a personas no habituales a habitar los edificios. Los discos se reproducen para otras personas en ocasiones especiales.
Los edificios se usan para alojar eventos que producen lucro a sus organizadores. Los discos se usan para ambientar eventos que producen lucro a sus organizadores.
Un edificio es susceptible de ser compartido por quién se quiera por sus legítimos propietarios. La música es susceptible de ser compartida con quien se quiera por sus legítimos propietarios.

Con esta argumentación tan simple no estamos defendiendo de manera alguna la piratería.

Sería horrible que alguien robara planimetría de nuestros proyectos (la única forma de nuestro trabajo sobre la que tenemos reconocidos derechos de autor) y ganara algún concurso… Para evitar esa posibilidad publicamos todo nuestro trabajo bajo licencia CC-by-nc-nd.

Lo que tratamos de argumentar es que el concepto de derechos de autor asociado a la generación de plusvalías económicas en un producto nos parece terrible. Si hacemos un producto que genera plusvalías vamos a tratarlo como tal, que se convierta en propiedad de sus legítimos dueños y que ellos puedan hacer uso de esa propiedad como les venga en gana.

Para ganarnos el pan los arquitectos hacemos proyectos o vamos a nuestras direcciones de obra. Para ganarnos el pan, los arquitectos, trabajamos.

Únete a la conversación

7 comentarios

  1. Es un debate complicado…en general estoy de acuerdo con lo que dices, pero el problema es la industria que existe en torno a la música. Como tú dices, no tiene sentido que se cobren derechos por reproducir algo que en realidad no pertenece al autor sino, en este caso, a las discográficas o a las distribuidoras. Cobrará Gehry por los millones de reproducciones fotográficas que el Gobierno Vasco hace del Guggenheim? Lo dudo…

  2. Pues las rumorología dice que Gehry si cobra derechos de imagen, sería, en caso de que fuera verdad, considerar el Guggenheim como una obra artística (nótese el escalofrío que recorre mi cuerpo)… Calatrava ya sentó precedente con el tema de la indemnización por la pasarela de Bilbao…

  3. Muy buena entrada! La verdad es que es un tema complicado. Y como Daniel estamos de acuerdo con el artículo a pesar de que otras posiciones también son cuando menos entendibles.

    El típico escritor que hasta ahora ha ido mal viviendo, del diez por ciento que se lleva por el dinero que genera su libro, hoy ve que ni siquiera le va a llegar ese dinerillo, y claro, se pregunta de qué va a vivir si todo el mundo se baja su libro de la red.

    Que es un caso muy distinto de un músico, que aunque se bajen su música, el artista puede seguir viviendo de los conciertos, incluso le puede convenir colgar el disco para llegar a mucha gente, y que luego paguen la entrada para verle.

    En la arquitectura (como bien se apunta en el artículo), es impensable que se pudieran cobrar derechos de autor cada vez que alguien entra a un museo, el 10 % de la entrada para nosotros. Va a ser que no. pero bueno, lo que no está tan claro es que pasa con el tema Calatrava, que aunque parezca mentira es el único referente que tenemos que ha sentado jurisdicción.

    El tema de la fotografía – arquitectura y derechos de autor, da para mucho. Y no dejaría de ser logico que el arquitecto cobrase cada vez que reproduce su obra en las revistas, pero no, el único que gana dinero en este caso es el fotógrafo que ha hecho la foto.
    Al hilo de lo que comentáis sobre Gehry, también Foster tiene prohibido hacer fotografías de varios de sus edificios, no sabemos como lo hace, pero en principio te puedes meter en un buen lío si se te ocurre la ingenua idea de fotografiar algo de nuestro príncipe arquitectónico.

  4. El tema de los escritores es idéntico al de los músicos. ¿Sabes cuanto cobran los escritores por dar una conferencia? Y están siendo los más vehementes en esta defensa a ultranza de los “derechos”… cuando solo deberían decir plusvalías. Si las editoriales generan las plusvalías, ¿no sería otra forma de trabajar que los escritores vendieran sus libros mucho más caros “a cuenta” de esas plusvalías? Pero claro… los porcentajes son golosos.

    Y sobre la fotografía de arquitectura… siempre he pensado que los fotógrafos deberían cobrarles a los arquitectos O a las editoriales, pero no a los dos.

    Aparte, creo que lo importante no es pagar o cobrar por la foto si no salir en ella…

  5. Hola, voy a meter el dedo en la llaga…. Soy arquitecto y veo que se nos pone (a los arquitectos) como ejemplo en esta “pelea” sobre los derechos de autor y estimo que eso es confundir la velocidad con el tocino…

    Dejo algunas reflexiones:

    Los arquitectos recibimos el encargo (proyecto) de un CLIENTE y por realizarlo recibimos unos honorarios. Lógico.
    ¿Quién es el CLIENTE que le encarga y le PAGA los honorarios a un “creador de cultura”? (Entiéndase por “creador de cultura” aquel que compone una canción, una melodía, escribe una poesía, una novela, graba una película, graba un disco, etc…)

    Es raro el caso, pero a mí me ha pasado: Realizo un proyecto de viviendas en un solar y el cliente me lo paga. Hasta aquí normal. Luego el mismo cliente compra el solar adyacente de idénticas características al anterior y quiere construir el proyecto anterior, el cual ya había pagado, en este solar. ¿Qué hago? ¿Le cobro solamente la dirección de obra?

    Un cliente me encarga un hotel. Yo hago y cobro el proyecto. El cliente realiza una inversión en el proyecto y en su construcción. Yo realizo una magnífica obra. Obviamente he creado cultura. ¿Qué hacemos? ¿Dejamos que el cliente que ha realizado una inversión millonaria, se lucre con el hotel y le cobre un dinero a cada turista que quiera dormir en él? ¿O consideramos que el hotel es un bien cultural y que todo el mundo tiene derecho a dormir en él por la “patilla”?

    ¿Cual es la diferencia entre el empresario hotelero anterior y la productora que se gasta varios millones de euros en directores, cámaras, actores, efectos especiales… y ahora quiere recuperar su inversión vendiendo su película a todo el que la quiera ver?

    Los derechos de autor son una consecuencia de la propiedad intelectual. Los arquitectos tenemos la propiedad intelectual de nuestro planos, dibujos, maquetas… ¿Abolimos la propiedad intelectual?

    A ver que pensáis…
    Saludos

  6. Bueno, es un tema complicado. No cabe duda de que la arquitectura es arte, pero al diseñar un edificio, un arquitecto no firma un contrato como el de los músicos equivalente a un tanto por ciento de las ventas, sino que es un trabajo a tanto alzado. Podrías renunciar al precio del proyecto a cambio de un tanto por ciento del uso del edificio, por ejemplo, un cine o una discoteca o algún sitio donde entrara mucha gente.

    Claro que, si cobras por diseñar un puente y con el mismo plano, el ayuntamiento construye otro el año siguiente y otro dentro de diez años, creo que sería justo que el arquitecto cobrara tres veces.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *