Concursos, balances y otras menudencias…

Después de un esfuerzo titánico para poder presentar nuestra propuesta al concurso de arquitectura del barrio Avanzado de Toledo, hemos decidido hacer exámen de conciencia y calcular un breve balance tipo de un concurso de ideas de escala media, realizado según experiencia propia:

Investigación sobre hipótesis de trabajo = 3 horas diarias x 2 pax x 40 días = 240 horas de arquitecto (no retribuidas)
Desarrollo, comprobación de las hipótesis de trabajo y documentación de resultados = 82 horas (en una semana) x 2 pax = 164 h de arquitecto (no retribuidas)
Diseño gráfico de los documentos de presentación de la propuesta = 82 horas x 1 pax = 82 horas de diseñador/colaborador (retribuidas) = 600€

Imresión de paneles sobre cartón pluma de 10mm (pruebas previas, 4 A1 iniciales y 4 A1 definitivos) = 320€
Envíos 40€
Dietas del equipo, comidas, desayunos, etc = 120€

Total de la operación en metálico 1080€.

Si consideramos que las horas de arquitecto empleadas en el concurso han dejado de ser empleadas en trabajo remunerado y que la retribución que el baremos de honorarios del COAS estipula para los trabajos “por horas” es de 42€/h x K (que estimamos en 1,5) x Ia (estimado en 1,5 también). Este dato añadido, nos elevaría el coste de la operación en 38.178€ más.

Por supuesto esta estimación está basada en una hipótesis y conjeturas, porque si nosotros nos gastásemos ese dineral e invirtiésemos ese tiempo y esfuerzo en dessarrollar concursos de ideas en libre competencia contra un número indeterminado de estudios (variable entre 0 y 279) posiblemente mucho más potentes que nosotros, las únicas conclusiones posibles son:

a) Somos unos ilusos.
b) Tenemos mas moral que El Alcoyano.
c) Adoramos nuestra profesión.
d) Tenemos un puntito (o puntazo) masoquista que debería ser tratado por un terapeuta.
e) Todas las anteriores sin el posible atenuante de enajenación mental.

Dicho esto, solo nos queda empezar a preparar una proceso de requerimiento formal a las administraciones públicas, los colegios profesionales y las universidades para que los trabajos de desarrollo de los Concursos de Ideas, dejen de equipararse exclusivamente a experiencia profesional y pasen aaser considerados Trabajos de Investigación. Pero eso da para otro artículo más detallado…

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19 comentarios

  1. Bueno, todo es empezar. Yo estoy en un estudio de ingeniería y arquitectura desde hace casi 8 años. En el momento en que entré eramos unas 15 personas y el estudio tenía ya 3 años de antiguedad empezan con 2 personas, luego 4, …
    Al principio se comian los concursos más o menos como vosotros, a pérdidas o sea sin remunerar y metiendo horas de gratis. Con el tiempo se decidió montar un mini departamento de ofertas con un delineante, un arquitecto joven y con ideas y meterle horas los demás sacadas de donde no hay. Pero la clave estaba en ir acumulando trabajo y material ya preparado para luego realizar copia+pega e ir reduciendo las horas que hacía falta para presentar concursos posteriores.
    La clave de todo está en encontrar ese tipo brillante que con pocas horas y por poco dinero genere ideas que se merezcan ganar un concurso.

  2. Va de retro!! Manuti que me matas!! un concurso de ideas investigación no es un concurso de ofertas (de esos también hemos hecho) y por lo de empezar…llevamos ya 5 años de estudio, este último es el 9º que conseguimos entregar (empezados y caidos en combate perdemos la cuenta) y la ceunta se salda con un finalista y un primer premio de los 8 que ya se han fallado.

    Lo que realmente nos hace falta a nosotros es alguien que saque adelante los proyectos remunerados para poder seguir nosotros desarrollando concursos…

  3. O sea, que sois los tíos brillantes con ideas (de los que hablé en mi cometario) pero os faltan los “currantes” que os saquen los proyectitos tipo churro de chalets adosados, reforma de locales, …
    Y en lo que tenéis muchísima razón es que muchos concursos de ideas se hacen única y exclusivamente para obtener propuestas “gratis”, para luego decidir que proyecto sacan a concurso.

  4. Modo churrería, corta y pega… me parece que estáis hablando idiomas diferentes. Entiendo que lo que han propuesto arquitextonica es la única vía que tenemos los estudios pequeños para acceder a un encargo público. La realidad es que con la dichosa crisis el número de participantes no baja de 50 y lo normal para cualquier cosita son más de 100, con lo cual como bien dice Miguel es auténticamente de locos dedicar cientos de horas en un concurso que casi seguro no ganarás. Esto solo se comprende desde un amor inmenso por nuestra profesión y en consecuencia por la sociedad.

    Además estamos hablando de un concurso en el que por lo menos han tenido la decencia de no pedirte unos requisitos inalcanzables para la mayoría de los estudios para poderte presentar.

    Y no es nada toda la locura que supone el participar en el concurso, como la “gran locura” que viene en el caso de que ganes de manera casi heroica el concurso y la administración te marque unos honorarios de vergüenza y hacer el proyecto en tiempo record. Estas dos imposiciones desastrosas no harán otra cosa que destinar de malas maneras el dinero público, que por así serlo debería ser el que mejor se invierta.

  5. Aunque evidentemente nos llenaría de orgullo y satisfacción ganarlo, que para eso hemos trabajado, (lo de que lo importante es participar no se lo cree ni el que lo inventó) Somos conscientes de que si lo ganamos, las alarmas se disparan en el estudio y nos ponemos haciendo el pino en DEFCON 1 automáticamente…

  6. Lo que la experiencia me deja claro y compruebo cada día con otros compañeros es que como no tengamos otra clase de trabajo remunerado aparte, se hace tremendamente complicado mantener un estudio pequeño.

    Teniendo en cuenta además que el esfuerzo de los trabajos paralelos siempre restan del resultado en los trabajos del estudio, que en nuestro caso suelen ser concursos de amor al arte.

    Saludos.

  7. A veces, da vértigo observar el grado de coincidencia de los comentarios de otras personas con lo que, habitualmente, pre(sientes) tú y los que te rodean. Pero como ha dicho Javier, así es hoy la realidad del acceso a un encargo en la profesión. Máxime cuando se es joven y no se tiene el… en fin, vamos a ser buenos.

    Yo añadiría otras reflexiones. Sobre todo porque ya son –creo recordar- 13 años de profesión a cuestas.

    ¿Cuántos concursos de los ganados salen adelante y se construyen? No os voy a decir mis números, que para deprimiros ya llega septiembre. Pero en líneas generales yo diría que sólo 1 de cada tres o cuatro primeros premios salen adelante. Si ya de por sí es complicado conseguir un primer premio, a eso hay que sumar la lotería inversa (como la de Borges) de que salga adelante. Afortunadamente nada recuerdo ya de la asignatura de estadística, porque si calculáramos la probabilidad de construir algo cruzando estos factores, el vértigo se convertiría en náusea.

    Esto que dice Miguel de la consideración del concurso como trabajo de investigación es obvio, es algo que se viene reivindicando desde hace mucho tiempo y que se empezó a tener en cuenta a efectos de acreditación en la Aneca, por ejemplo. Pero si se piensa sólo como método para acumular puntos de cara a entrar en la Universidad o para conseguir otro tipo de acreditación tangencial, no es la solución. La solución sería poder construir la arquitectura y que para ello, esta experiencia de investigación fuera tenida en cuenta de algún modo más imaginativo que el actual por las administraciones. Y que confiaran en los técnicos y sus propuestas. Y que los Colegios de Arquitectos nos defendieran. Y en este punto y en los tiempos que corren no se si estoy siendo demasiado inocente.

    De hecho, hay y ha habido momentos y lugares en España en los que, a veces, se dan las confluencias astrales necesarias y un gran número de arquitectos con ideas relevantes tienen la posibilidad de llevar a cabo sus propuestas. Por supuesto no estoy hablando de Andalucía, aquí siguen los mismos de siempre.

    De todas formas, de todos es sabido que el estado de la profesión está abocado a cambiar drásticamente de aquí a pocos años.
    -Los chavales, ya desde la Escuela, no quieren ser arquitectos, sino trabajar en estudios.
    -La figura del docente que “construye” y “concursa” será suprimida a favor de un cuerpo universitario de dedicación exclusiva a la docencia (no hay que desperdiciar recursos).
    -Los nuevos estudios promoverán arquitectos de segunda y de primera (no hay que desperdiciar recursos, para qué va a pagar el Estado una carrera de 6 años si la mayoría se va a dedicar a delinear, para lo que sólo hacen falta 3)
    -Los Colegios de Arquitectos no sirven para nada. Son una institución a extinguir. Sería de más utilidad un sindicato que saliera a la carretera a quemar ruedas y que nos defendiera.

    Entiéndase el modo irónico On.

    Y otra deprexión (depresión + reflexión) más. ¿Cuánto se tarda en concluir la construcción de cualquier tipo de edificio (de la administración municipal o autonómica, tanto monta, monta tanto) aquí en Andalucía desde que se gana el concurso?. Mínimo 4-5-6 años. Cualquier propuesta novedosa que hagáis, la veréis en una revista hecha por otro antes de que hayáis empezado la obra de un concurso ganado tres o cuatro años antes.

    Y a pesar de todo ahí estamos.

    Un saludo

  8. José Luis, tu comentario nos ilusiona y nos preocupa al mismo tiempo.

    Nos preocupa porque escuchar tanta pesadumbre viniendo de uno de los mejores arquitectos de Andalucía, y omito tu apellido respetando tu voluntad, es entristecedor.

    Pero al mismo tiempo nos ilusiona porque, pses a todo lo que comentas, verdades como puños, eres capaz de seguir haciendo una arquitectura de altísima calidad.

  9. Miguel, te agradezco el comentario, sin duda, como sabes, excesivo.

    Pero no es pesadumbre. No lo es porque de hecho sigo y porque mucha gente que conozco sigue a pesar de todo con ilusión, acaso con temeridad.
    Pero es que es lo que hay. Y lo que seguirá habiendo si cada uno desde donde pueda no empieza a hablarlo claro. A ver si así, a base de machacarlo, los organismos que participan, regulan y difunden la profesión cambian de mentalidad.

    Y para colmo, parece ser que la imagen que da nuestra profesión es la de los realities protagonizados por el estudio a-cero?

    Éste hombre tan peculiar, Eduard Punset, en una entrevista decía que se había comprobado por una serie de seguimientos y de estudios que lograr el éxito en cualquier actividad de la vida requería al menos un mínimo de 10.000 horas de dedicación a tal actividad.

    ¿Habéis contado?

    Un saludo

  10. Javier, estoy de acuerdo en la importancia de la promoción y que puede marcar la diferencia. No tiene sentido que la arquitectura sea solipsista. Su difusión y promoción es un modo de conocimiento y de aprendizaje. De esto estoy totalmente convencido.

    Lo que no termino de ver es lo de la “auténtica pasta” que comentas. Si el problema al final es la cantidad de dinero invertido en la promoción (en realidad, de lo que hablas es de autopromoción), entonces reforzamos el estatus de una profesión elitista, donde los niños de papá con posibles tienen muchísimas más garantías de éxito, como –por otra parte- generalmente ocurre.

    Lo de los dioses desaparecidos de la arquitectura no es que hayan bajado de repente, es que ya no necesitaran obtener los encargos por concursos. Ellos han disfrutado de una época en la que salían 40 estudiantes por promoción y las empresas y administraciones se los rifaban. No es que hayan bajado de repente, es que no van a bajarse por muy poco que salgan en las revistas.

    Fíjate en los números de Miguel. Nos pasaremos haciendo números hasta la jubilación. Además, a todo esto hay que sumar lo que se nos exige hoy en los contratos. Que paguemos nosotros los estudios geotécnicos, los visados, los informes…pagamos también los seguros, se descuenta el iva, la retención, los gastos del estudio (alquiler, personal, gastos)…al final, lo comido por lo servido. Si encima la solución es gastarse grandes sumas de dinero en autopromoción, apaga y vámonos. No me salen las cuentas.
    De hecho no le salen a casi nadie. Se continúa por que nos gusta, porque nos va la marcha.

    La autopromoción tendría que combinarse, por poner un ejemplo, con la existencia de una organización eficaz para la difusión de la arquitectura que, mas allá de promover cursillos, montara una auténtica red de conocimiento de lo que se hace en los estudios, con publicaciones o por Internet; que por ejemplo, la semana de la arquitectura se celebrara haciendo inventario y recopilación de lo que se hace hoy en la ciudad y provincia y no solo programando por quincuagésima segunda vez ponencias sobre los autores del regionalismo sevillano de principio de siglo, con todos los respetos. Etc, etc…

    Desde luego, en todo esto, Internet va por delante, para lo bueno y lo malo. Así que toca aplicarse y ponerme a hacer una web.

    De todos modos, en mi comentario no me refería a la promoción de la arquitectura en concreto o al éxito que se pueda conseguir con ello.
    El éxito “publicitario” es sólo una faceta de la arquitectura. Pero hay otro más deseable y no tan narcisista, el de conseguir que si tu trabajo es bueno y constante sea valorado a todos los niveles y que esto procurara la posibilidad de acceder de una manera más natural y constante a nuevos trabajos. Vamos, lo que en otras titulaciones suele darse, lo que le ocurre a un médico, a un ingeniero o a un músico. Hoy por hoy, en nuestra profesión tenemos que partir constantemente de cero a todos los niveles, día tras día.

    Seremos “jóvenes arquitectos” en sentido peyorativo hasta los 68 años. Como Baudrillard decía de los Norteamericanos, que eran adolescentes eternos, nosotros seremos jóvenes arquitectos eternos.

    Un saludo

  11. La verdad es que el tema de los concursos, en la coyuntura actual, es uno de los que más nos preocupa.

    Primero decir que todo proyecto que entra en nuestro estudio nos lo tomamos como si fuera un concurso, mucho más en serio, además, por tener una mayor seguridad de su posterior construcción.

    Por otro lado nosotros no nos hemos prodigado mucho en los concursos dado que siempre nos ha parecido regalar el trabajo. Hemos participado en ciertos concursos “diferentes” en los que se pedía muy poca definición y, a nuestro entender, mayor investigación. Por ejemplo, “la propuesta técnica consistirá en una definición de los criterios de intervención sobre el paisaje” o concursos en los que se entregaban uno o dos A3 a nivel menor de anteproyecto en los que finalmente solo definíamos un criterio y una filosofía de actuación.

    Nosotros siempre hemos abogado por algun tipo de calificación o formas diferentes de concurso de ideas que minimicen el gasto.

    Por un criterio de proporcionalidad y tomando como ejemplo para comparar una constructora. La constructora se presenta a licitaciones de mayor cuantía que los arquitectos normalmente superiores a 1 millón de euros. Y la propuesta técnica consiste en un presupuesto y un plan de trabajo (que se elaboran en menos tiempo que un proyecto para un concurso de ideas)

    En cambio arquitectos como nosotros nos presentamos a concursos con premios que estan por debajo del coste de realización del concurso y no nos aseguran luego el contrato de redaccion del proyecto.

    No deberiamos hacer concursos que no aseguren el contrato de redacción… eso es tirar el dinero.

    Miren, una vez me presenté a un concurso de logotipo, en Almería. Le eché dos mañanas de un fin de semana tanto para la idea como para el desarrollo y gané 2000€. Eso es rentabilidad. El concurso de logo del metro de Málaga lo ganaron unos compañeros arquitectos y se llevaron 18000 €. Seguro que no tiene tanto trabajo como el diseño de unas VPO.

    El problema es que como colectivo hay que luchar por precios y premios justos. Si se suele ganar 1 concurso de cada 8 el premio tiene que amortizar el trabajo de los concursos perdidos , en caso contrario es mejor dedicarse a otra cosa. (que es lo que se me pasa por la cabeza ultimamente)

  12. Ante todo mi agradecimiento al poder sentir que hay gente reivindicativa.
    Soy estudiante (a punto de salir a un panorama laboral crítico) y está claro que aún no me he encontrado con todas estas incongruencias. Pero en mi breve incursión en el mundo laboral he sufrido todo lo que citáis desde otro punto de vista.
    Mi primera ‘colaboración’ fue una suma de muchas horas y un sprint final de diez días. En los cuales llegaba a mi casa a las seis de la mañana y teniendo que estar en el estudio a las nueve, menos los últimos días que ya ni volvíamos a casa. Bien…lo gracioso viene cuando se hacen cuentas y resulta que te van a pagar 200 euros por todo eso…es decir menos de un euro la hora y te dicen que te van a quitar el iva (que son 40 euros). Mmmmm cómo lo digo…¿iva? ¡¡Si no tenía contrato!! Pero claro supongo que es muy fácil hacer estas cosas a niños pequeños y sin experiencia.
    Os preguntareis a donde quiero ir, no voy a mi casuística personal sino a…¿realmente quién tiene la culpa?
    Porque claro el jefe del estudio digamos que explota, pero es que claro teniendo en cuenta todos los datos que habéis estado dando…a él también lo están explotando claramente.
    Todo esto comienza cuando el promotor público decide, impulsa, programa y ¿¿financia??
    ¿Por qué el gremio de arquitectos permite que pase esto? Son horas de trabajo, de ilusión, investigación, colaboración…Como muy bien dice Miguel al menos si ganas un concurso debería dar para sanar todos los perdidos.
    ¿Qué motivaciones nos quedan? ¿Presentarnos a un concurso para estudiantes y que en ninguna de las dos modalidades den el primer premio? ¿A uno de VPO y que en la misma ciudad gane los dos concursos de dicho tema el mismo estudio (y mejor no comentar de los paneles y de la propuesta)?
    Supongo que para poder luchar con esto hay que seguir en pie y demostrando que detrás de todo ese nubarrón hay muchas personas dispuestas a seguir investigando, mejorando la sociedad, llenándose de ilusión y por qué no…soñando con algo mejor.

  13. Retomando el último párrafo de Azahara.

    A veces, como cuando salí de estudiante, vuelvo al convencimiento de que pese a todo lo que se pueda hacer y a diferencia de otras muchas, ésta de arquitecto es una profesión descompensada y visceral. Que necesita un alto grado de apasionamiento, tanto que despierte -como Javier apunta- la risa, la conmiseración y principalmente, el mosqueo de nuestras familias y los que nos rodean.

    Y este convencimiento no deja de ser un autoconsuelo, como el del artista en su situación bohemia.

    Tal como están planteadas las cosas en nuestro flamante mercado liberalizado, con la arquitectura como “producto”, la deslocalización y especialización de los estudios de arquitectura, la falta de protección y de liderazgo de los Colegios, el impulso creativo y la investigación en nuestra profesión sólo tienen un lugar: el trastero, el sótano (como símbolo): horas y horas (muchas veces de disfrute, tampoco hay que ocultarlo) no retribuidas conforme a los dictámenes del mercado laboral. La creatividad no puede estar sujeta a horarios. Al criterio de tantas horas, tanto sueldo.

    Vamos, unos putos románticos. En fin, la típica y clásica contienda arquitecto-atormentado vs ingeniero/consulting feliz. ¿Averiguan quién se adapta mejor al mercado laboral?.

    Un saludo

  14. La creatividad es parte de nuestros encargos, como tambien forma parte del encargo de un logotipo o una web por ejemplo. Yo distinguiría ademas entre creatividad e investigación.

    En resumen que creo que con los premios /honorarios que se estan manejando ultimamente desde las adaministraciones ni el consulting de ingenieria seria feliz con nuestros encargos.
    (la ultima que me ha pasado: me han dejado helado los honorarios de la EPSA para VPOs y me consta que la bajez de estos honorarios es de sobra conocida por nuestros decanos y nuestro presidente del consejo andaluz pero… que nos zurzan … me pregunto si si los ingenieros pudieran hacer VPOs no subirían los honorarios inmediatamente)

  15. “(la ultima que me ha pasado: me han dejado helado los honorarios de la EPSA para VPOs y me consta que la bajez de estos honorarios es de sobra conocida por nuestros decanos y nuestro presidente del consejo andaluz pero… que nos zurzan”

    Y si eso te ha dejado helado, espérate Miguel a que además, cuando ya hayas redactado el documento, que la Epsa te diga que no se hacen las viviendas, jejeje.

    ¿Pero es que nadie habla de lo que le ha estado pasando a un montón de compañeros, ni siquiera en los foros y blogs?

    Un saludo

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